Hace unos días estaba encontré unos vuelos baratos para viajar a Europa durante mis próximas vacaciones, algo que me dio mucho gusto debido a que no estaba seguro si habría de poder hacer el  viaje que había planeado desde hacia un par de años pero que nunca había podido realizar, una viaje que gracias a los precios de estos boletos que encontró mi computadora va a poder ser mas que un hecho con el presupuesto con el cual cuento en estos momentos, un presupuesto que será mayor con cada quincena que pase de aquí hasta mi fecha de salida.

La idea sobre este viaje comenzó hace, como he dicho, un par de años al leer un famoso libro titulado “Los Diarios de Anne Frank”. Este libro llego a mi por coincidencia como suele pasar con los libros que marcan alguna diferencia en mi interior ya que siempre he dicho que los libros tienen una especie de vida propia que buscan depositar sus letras en el lugar adecuado de la misma manera que las mariposas buscan constantemente la flor apropiada donde aterrizar y donde hacer sus labores dictaminados por nuestra madre naturaleza.

Asimismo, la razón por la cual este libro llego a mí, pienso que es debido a un especie de fascinación o mas bien interés supremo que desde hace unos años desarrolle por el fenómeno racial del holocausto,  que es probablemente  el fenómeno mas impactante de todos los genocidios en la historia de la humanidad. Además, cabe destacar que este interés tomo vida y forma por el testimonio del abuelo de una amiga mía quien había estado detenido en un campo de concentración en Austria durante cuatro años sin ser judío sino simplemente por no haber querido cooperar con la S.S cuando Italia cambio  de bandos.

La historia de Ann Frank se llevo acabo en Ámsterdam y se desarrollo en los alrededores previos a terminar en los campos de concentración, por lo que el objeto de mi viaje yacía consecuentemente en Ámsterdam y en sus alrededores para poder seguir los pasos que la jovencita holandesa judía describe con tanto detalle en sus diarios. Asimismo –durante mi segunda parte del viaje- el objeto del mismo era el visitar los campos de concentración que se encuentran entre Holanda y Polonia que son mas de 80 en cantidad y que naturalmente no podría visitar todos mas que los principales.

Si bien mi ambición era esa, mis medios económicos del momento en el que termine la obra no eran exactamente los óptimos para financiar una expedición de esta índole, especialmente debido a que, como todos los mexicanos sabemos, nuestra moneda es muy baja en tallas internacionales. Sin embargo, siempre he creído que en la vida todo es posible si se persigue un objetivo de manera constante y organizada siempre con una gran voluntad ya que esta es el viento de nuestras velas. Hoy, a fin de cuentas, mi viaje será un hecho.