Puerto Escondido es un hermoso lugar ubicado en Oaxaca, donde se puede disfrutar del sol, la arena y el mar. Este sitio lo llevaré siempre en mi corazón ya que fue la primera vez que salí con mi familia para conocer el mar. El trayecto fue eterno, más de 10 horas entre que el camión hacía paradas para que fuéramos al baño o para comprar algunas botanas o alimentos y no morir de hambre. Llegamos muy temprano un viernes, el sol apenas salía y el mar lucía espectacular. Fue como amor a primera vista. Mientras el océano se iluminaba cada vez más por el astro rey, el color azul brillaba aún más.

Fuimos a registrarnos al hotel donde nos hospedaríamos, recuerdo que yo apuraba a mis padres para agilizar los trámites y poder ir a echarme un clavado al mar, lo que nunca había hecho en toda mi vida. Moría de ganas por sentir la sal, la arena, la brisa, todo lo que rodea a tan bello manto azul.

De la emoción casi me ahogo cuando me iba adentrando a las profundidades del hermoso mar de Puerto Escondido. Pero no pasó a mayores y continué flotando, observando el fondo del océano con mi visor. La arena era tan suave que me encantaba jugar con ella, hacer castillos, enterrarme o crear alguna otra figura.

Como ya dije, Oaxaca siempre estará en mi corazón, pues gracias a Puerto Escondido pude conocer el mar, tan azul que sin duda Christian Castro se habría inspirado para su canción. Cada que mi familia y yo podemos, nos damos una escapada a aquel bello lugar, lleno de extraordinarios paisajes y gente que te deja con ganas de siempre querer volver a ir por más. Así que mínimo una vez cada dos años nos lanzamos a Puerto Escondido, que de escondido no tiene nada y a simple vista se puede uno deleitar la pupila.